18 junio 2009

Caminando en el aire

Un chico de pelo corto y corta estatura camina por pasillos mientras sus ojos observan un vacío detrás del piso o las columnas o cualquier cosa que se interponga a su vista. Es reconocido por un hombre de estatura media y pelo por los hombros. Este hombre se acerca y le saluda con una voz profunda y alegre buscando sus ojos con una mirada penetrante de ojos oscuros.
___“¿Cómo estás?” pregunta el hombre.
___“Cansado –es la respuesta–, es todo lo mismo, siempre igual, todos predecibles”
___“¿Cuál es tu problema?” consulta preocupada la profunda voz.
___“Estoy harto de la gente, se dice y desdice, tomán sin devolver, me consumen” contesta el chico.
___“No es verdad –le contradice–, estás siempre rodeado de gente. Las veces que te he visto solo estabas buscando alguien que te haga compañía”
Una chica de radiante pelo largo reconoce a sus dos amigos y se acerca en el momento en que puede oír al chico decir “Es que me aburro solo, es todo siempre lo mismo”
___“¿Cómo están?” pregunta la chica.
___“Preocupado” es la respuesta del hombre. “Aburrido” contesta el chico.
___“¿Te cansa la gente? –consulta la chica– Podrías buscarte un momento de soledad. En medio del silencio y la oscuridad es posible que pienses con mayor claridad y encuentres calma para tu mente”
___“¿Sos psicóloga o médico? –pregunta el hombre molesto– Está claro que no aguanta estar solo, necesita compañía y palabras de consuelo” “Eso solamente puede conseguir que se confunda más y más –replica la chica–. Está confundido y necesita despejarse”
___“¡Cállense! –grita el chico. Callan ambos locutores– La gente me alegra, pero algunos me confunden. El problema es lo que pretendo de ellos. No sé que pretendo de ellos. Quiero compartir lo que tengo pero solamente consigo dar lo que piden –cuenta angustiado–. A veces exijo algo y me dan otra cosa. Muchas veces, casi siempre.”
___“¿Qué querés compartir?” pregunta la muchacha.
___“Momentos –piensa el chico–, sentimientos, pensamientos. No sé. Compartir lo que veo.”
___“Nadie quiere ver el vacío. Ni siquiera quieren saber que existe” dice el hombre.
___“¿Cómo es eso posible? Está ahí –señala el chico–. Tienen que aceptarlo. Tienen que entender que está, no es difícil”
___“Pero...” empieza la chica.
___“Pero no quieren –continúa él–. No pueden compartir conmigo algo tan simple. Sin eso... no vamos a coincidir en nada” baja la vista y ve los pies de sus interlocutores parados sobre el vacío detrás del suelo. Mechones de pelo caen sobre su cara.
___“Visto así... –opina el hombre– pareciera que vas a morir solo”
___“Todos vamos a morir solos” dice él sin quitar la vista del vacío, como si al vacío se dirigiese.
___La chica extiende los dedos agarrando al muchacho de la pera. Levanta su cara para verlo a los ojos y decirle. Y le dice “Cortate el pelo y tomate una siesta”

1 comentario:

Julieta dijo...

Me sentí un poco identificada, sí. Pero si el muchacho se cortó el pelo y se acostó a dormir, entonces el sistema lo absorbió por completo, lo perdimos. Un beso.