01 julio 2009

Hundo mi pecho en la ansiosa tentación
arañando
jugando con las posibilidades
sonriéndole a la emancipada costumbre febril
de saber no demasiadas cosas
pero sí las suficientes

de saber leer las palmas de tus manos
las manos de tus palmas
de saber apagar un fuego orinándolo
y de no saber prenderlo
(tan distinto a esos gauchos pirómanos)
de saber escribir algunas palabras
y jugar a ordenarlas adecuadamente
evitando el sin-sentido difuso o involuntario
el surrealismo barato
el onírico canto pluma papel incienso
el yo-que-sé-cuántas-cosas-más

y de saber sentir,
porque eso es lo que soy

lo que soy yo
puro sentimiento
mal que te pese,
soy esto,
una cosa soy

una cosa que siente




Más cosas

2 comentarios:

Lena dijo...

Sos, y con eso me basta me sobra me alcanza y me rebalsa.
Por suerte Malena siempre sabrá hacer un asado.

fin de otoño dijo...

Ahora, qué feo es ser puro sentimiento: uno se pierde el encanto del sin sentido, esa cosa tan isidorocañoñesca que se creé caballero templario o arquero especialista en penales: no es ni una ni otra cosa; pierde todas las cruzadas y le llenan la canasta. Pero es mejor creer que reventar, así sea de sentimiento.
Igual, todo esto que digo es puro bla bla...