13 agosto 2009

Frontera

Vengo escapándome de mi época
A través de una aduana intuitiva.

Con oficinas de mar y océano,
Que penetra por los zócalos,
Y rejuvenece los colores gastados.

No es un trámite,
Ocurre en un instante.

Es una cápsula,
Subiendo por su tallo,
Negada a la gravedad.
Ansiosa por comprender
La inexistencia del tiempo.

Es un ojo detrás de los ojos,
Que habita un silencio impensado,
Por la legislación que piensa.
Y que pretende
Controlar este sueño.

Mi ingenio navega con velocidades
Inmanejables,
Y permite escapar de la atmósfera.

Pero es una máquina imperfecta,
Que en tinieblas se esconde
Para gimotear abrazada
A sus pensamientos de seguridad.

Yo no quiero ser un piloto comandado
Por señales de radio.

No quiero vérmelas
Con esta desconfianza.
Arrastradas imágenes de futuro,
Y pasado.

Me lleva atado a la idea
De que soy,
De que hago,
De que yo.

Hoy camino con las manos,
Y sin moverme
Me lleno de vacío

Y creo.


http://ociosinprisa.blogspot.com/

3 comentarios:

Lena dijo...

Un final excelente y redondo. "Y creo". Tan absurdo, tan magnífico. Todo (y me refiero al Todo) podría ser resumido en eso, en creer.

Muuuuuuuuuy copé.

Luz dijo...

Ansiosa por comprender
La inexistencia del tiempo.



Me atrapaste. Pero con todo.

Angus dijo...

Fantástico poema.