22 agosto 2010

Sucinto tratado sobre la realidá'

Vení, pibe
sentate acá que voy a contarte de qué va la cosa.
Todas las tardes el cielo se pinta de otros colores
y nosotros no perdemos la costumbre de admirarlo
vamos a comprar unas cervezas y nos juntamos
a amarnos bajo los árboles
comiendo maní chino-japonés
    - cervecero –
Okay, está bien si vos lo decís.
Resulta que nos conocemos las caras hace rato
y podemos revivir por ello las imperfecciones
el olor de la piel
los diversos gestos
con sólo mirar una foto, qué cosa.
Estoy leyendo una novela en el tren
y hay días que me la olvido en casa
aburriéndome terriblemente en el viaje
clara consecuencia del apuro.
Qué vamos a construir si no podemos sonreírnos
sin sentirnos incómodos.
Pero así es la vida, dicen,
yo no puedo ni quiero darte cátedra,
simplemente te relato cómo van sucediéndose algunos aspectos
que vos también podés apreciar
como cuando el mar se llena de aguavivas
es algo que se intuye, es palpable también
pero ahí ya entran cosas más complicadas como la valentía
y asuntos así, pacto Roca-Runciman,
histrionismo, ejes cartesianos.
Pero vos escuchame,
es cuestión de pura paciencia,
habrá que sacarla de donde se nos permita
o bien sobrepasar los límites,
sacar los adoquines de la calle y hacer barricadas
contra esos pterodáctilos del aburrimiento
de la calculadora
habrá que comer facturas con dulce de leche
enchastrarse las manos y
limpiarnos con el pantalón del de al lado,
qué se le va a hacer,
no siempre ante todo está el altruismo.

2 comentarios:

Nico dijo...

Claramente el pacto Roca-Runciman está presente. Muy bueno el texto

Akira dijo...

sacar los adoquines de la calle y hacer barricadas
contra esos pterodáctilos del aburrimiento

me gusto booocha, posta. sobre todo el final, te fuiste envalentonando y terminaste copando la parada como el barrabrava mas pulenta. aparte me gusto mucho como discurren las ideas, las asociaciones extrañisimas que haces, muy bueno