22 julio 2009

Jardín de Noche

¿Cómo puedo pasar mis días
Sin saber lo que es el tiempo?
Tanteando, envuelto de ensueños.

Oyendo el eco de un misterio,
Asomándome por la oscuridad
De un jardín, y mirándolo con frío.

¿Cuántos sonidos no alcanzo a percibir?
Olores que no registro,
Espejos que no descifro,
Palabras que no comprendo.
Hábitos que no libero,
Pensamientos que no transmuto.

Creo que está muy equivocado
El que se deja ser pensado.
Y repite, y se abandona
Sin ver.

Que no hay jueces,
Solo personajes de una fiesta de disfraces,
Que de tanta costumbre,
Se olvidan de que fueron invitados,
Para conocerse.

Y en esa fiesta, ningún disfraz
Es injusto.
Y cada canción necesita ser bailada.

Para que a medida que transcurra la noche
El calor nos vaya liberando
De lo que nos impide reconocernos en los demás,
Y vaya limpiando la cara de cosméticos.

¿Para qué seguir cargando tanto?
Si no es necesario.
Casi nada nos exige el anfitrión.

¿Qué has hecho en fiestas anteriores?
¿Cuál ha sido tu disfraz?
Quizás compartimos alguna canción,
O cruzamos miradas.

¿Me recuerdas?


http://ociosinprisa.blogspot.com/

2 comentarios:

Lena dijo...

¡Qué placer ha sido leer este texto!

"Que de tanta costumbre,
Se olvidan de que fueron invitados,
Para conocerse"

Esa parte me suscitó infinitas imágenes, todas bellas, muy bellas, y ciertas en su Limbo ficticio, todo el texto en si mismo me pareció tan... sincero podría decirlo, humano sería una palabra incorrecta. ¿Existencial?

Precioso.

Kosma Mercer dijo...

Nada nos exije nada el anfitrión, el anfritrión.
Me hiciste acordar a un cuento de Kafka pero no a su nombre así que.
Sí, placer, swing... cómodo.
No es necesario cargar tanto y para qué. Si cuando uno hiciera una buena pregunta se contestara de igual forma que una mala pregunta, entonces ésa sería una buena pregunta y comprobada, pero como no se cumple la condición andá a saber ya que Carroll acá al lado lo dice mejor.