25 septiembre 2009

Descifrar

Nadie había observado la gota que cae con frecuencia entre las aguas atraen eternidad y una imagen sumamente asombrosa. Podría estar hablando de la escena en la que apareces y estar descifrando mi libertad; podría parpadear rarezas entre asombro que escriben historias describiendo complejidades bifurcandose sobre esas gotas primitivas para así sumergirse de la realidad. ¿No es el aire el que ríe? así descifro, así entiendo y así todo se vuelve amplio. ¿Lograría llegar a la real transparencia y esquivar las gotas que provienen de la confusión de aquel misterio? pretendo encontrar un cielo de agua que me hable de la verdad para saber de tí.
Así, en una nota se revelaría el misterio del azar, descifraría melodías que formarían imágenes que atraen y deshacen vértigo. Un verbo, tropieza con la verdad, engañaría a las palabras y viviría de promesas falsas. Tan efímera y tan eterna, supe que serías una gota de jardín, como música de Japón. Supe que la eternidad del azar engaña, que el sendero se bifurca, que el viento es efímero volando a merced, que confundo lo real, que traspaso los sueños, que esquivo realidad, que comprendo tu verdad. Entonces, ella descifraría el agua como un sinfín de puntos que nunca lograrían un consuelo.