14 octubre 2009

El borracho

1

Entre la noche calurosa y la neblina
de un pequeño pueblo portuario
marcha hediondo y borracho,
un vagabundo de penosa imagen

Cejas caídas, sobre un tórax arruinado
el traje insípido y semblante torpe
de un hombre, con cuarenta años,
caminando solo, hacia el puerto

una vez allí,
cruzará el muelle
para lanzarse al río
y ahogarse

2

Entre calor y vaho
avanza el ebrio rumiante,
habla alto y se prepara,
para su poético suicidio

Estoy seguro que, entre nosotros,
cualquiera que elija una muerte así,
no diría nada indigno, falso o inútil
de ser dicho en su procesión final

las palabras hablarían como quisiesen,
con la decisión ya consumada
y el tiempo de vida agotándose,
dirían sin atascarse,
aquello que siempre callaron

Dejemos que el borracho hable,
no le queda mucho tiempo,
será lo último que diga,
y todo lo que oigamos de él

3

“Agua negra, ¿qué importa si oyen o no?
quiero ser frío o eterno, pero sin peso
rendición, entrega, muerte, ¿qué más hay?

Y digo la verdad, no tengo razón,
no hablo de cansancio, falta de fe,
viento caluroso, picazón o dolor,
sino del fastidio, que me desenreda

¡el tedio de verme todavía en este reino!

y como estoy deshecho, me deshago,
me desahogo y además, voy camino
hacia el río donde decidí ahogarme

voy a hundirme yo, él hundido,
y en el fondo fundirme con lo que soy,
un ahogado en el río, muerto,
dando los pasos de la procesión

¡No hay que lamentarse por nada!
ni siquiera por mí se justifica
si soy hombre, lagartija o cerdo ¿qué más hay?
lo importante de esto, es que soy aquello del río
que no pudieron conocer, ni podrán.”


4

Entre todo esto, marcha el vagabundo
sin prisa, hasta el muelle caliente
pero una extraña niebla lo envuelve
lo retiene y lo cuestiona

“¿Irás a morir así?
hombre joven y tan tieso
como un tronco turbio de alcohol,
sin nada en los bolsillos,
y vestido como pordiosero?
Por Dios, ¿así te vas a ir?


Sin dinero en algún banco,
con los pies de polvo,
y ni dejando una buena obra,
o una biografía que venerar?

Estás errando, inocente,
mucha vida espera, un dulce trabajo
noches de alegría humilde,
luego el ascenso, ganarte la vida,
una familia, comodidad,

el bello plan de sentar la cabeza, segura,
entre millones de cráteres de cráneos

la sociedad te solicita, hombre
no reniegues de ser miembro valioso,
vital y vitalicio, del más hermoso club,
al que pueda aspirarse,
el conjunto de espantapájaros humanos

y no hay mucho que dar a cambio,
tu vida, tu tiempo, tu voluntad,
Pero dos días a la semana
podrás hacer lo que quieras

¿Qué existe por fuera del club?
es el camino de bestias, la soledad
y los que luego vuelven arrepentidos
pidiendo perdón,

el camino, hombre, es único
es el camino, hombre,
no seas ingenuo, no hay otro,
es el único, alegre, hermoso y fresco camino
¿aún así te vas a ir?”



5

El vagabundo respondió

“Por cientos de miles de años,
estuve oyendo las voces de la niebla
corrí en la carrera, pero no llegué jamás

acumulados trabajos, tareas, diplomas,
respeto, dinero y televisión
¿qué mas hay?

hubo quienes me decían
quién era yo, y punto por punto,
como actuar, siguiendo el plan
de vida humano

pero aún así, todavía
no podía quedarme quieto
en mi habitación

ni siquiera entrar a ella,
¡a mi propia habitación!
mi cuarto de seguridad,
ahora repleto de importancia

cuando me sentí exhausto,
y quise acostarme a dormir,
la importancia inflaba mis ojos,
y la seguridad cerraba mi espalda

siendo minúsculo, frágil e ignorante,
la importancia me hizo inaccesible,
hasta el punto de olvidar mi respiración
y la seguridad nunca me lavó los pies

espejismos de la niebla,
solo son las voces de malos consejos”




6

Entre todo aquello y esto
el vagabundo llegó por fin
al muelle del final

caminó hacia adelante,
y se encontró con el río,
¿y qué mas hay?
saltó


y lo que ahora viene
me parece que es increíble


El cuerpo del vagabundo cae
todo está concluyendo
llega al río
y se hunde

pero cuando se hunde,
se deshunde,
y comienza a subir

vuelve al aire,
se seca, y cae parado
sobre el muelle

sin poder controlar su cuerpo,
el vagabundo embriagado,
comienza a desandar

camina para atrás,
dice cosas incomprensibles,
habla con la niebla
y sigue retrocediendo,

se embriaga y luego llega al bar,
luego se viste, luego se despierta,
y luego sueña, luego se duerme,
luego se acuesta y luego se embriaga


y de este modo, el vagabundo
se vuelve un testigo
de cada momento de su vida
rebobinándose ante él

atrapado en si mismo,
es un observador de la historia
de un hombre,
tan vagamente familiar

sin el poder para cambiar nada,
ni siquiera morir
solo puede observar, rendirse,
entregarse ¿qué mas hay?


7

Entre esto y aquello, cuarenta años pasaron
hacia atrás, y el vagabundo completó su historia,
aunque no lo crean, fue volviéndose sabio

una cosa llevaba a otra,
el pasado y el futuro eran uno
dentro de él

sin nada para perder,
sin poder controlar,
sin lugar al que escaparse
sin distracción y sin ruido
comenzó a oír una voz
y supo que no era la niebla

“Todo esto es un sueño, despierta
es solo un sueño, despierta”

la claridad de la voz
crecía con los años

“es un sueño, despierta
solo es un sueño, despierta”

la voz comenzó a ser una fiesta
y el vagabundo, un niño

“es un sueño, despierta, despierta”

y la voz fue enorme,
y él, un bebé

“todo es un sueño, despierta”

la voz fue suya,
y él vagabundo,
nació, murió
y despertó.




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3 comentarios:

Kosma dijo...

Final a los Odisea espacial. Capaz de desquiciarle la lamparita a más de uno. A más de un borracho..

Lena dijo...

Me fascinó el texto. Pero más me fascinó la tensión (y atención) que generaste en el público el día de la Fête. FUE UN MOMENTO ÚNICO, llegué a un grado de abstracción terrible.
El texto es MUY bueno, es zarpado diría yo. Y escucharlo, ¡ah, escucharlo casi la gloria misma de una noche de primavera!

Agustina dijo...

El texto es zarpado, si, Lena.
Y VOS
VOS
SOS LA CALESITA DE LOS LOCOS, de Adela en el Carroussel.