21 octubre 2009

Hermosos momentos radiofónicos junto al habla hispana

Confesión (1)

Estando encerrado en su propio círculo,
un hombrecito vestido de gris dilucidó un cambio
Se dio cuenta que todos estos años no le habían afectado ni un poco
Trató de desvestirse y buscar cómo averiguar si ésto era cierto.

Buscó, buscó y buscó, pero no encontró arrugas.
Estaba completamente desesperado, rasgando su camisa.
A última hora, encontró un hueco en su pecho
Estaba el corazón, los pulmones, los huesos... todo.

Algo no se sentía bien, debería ser su habla.
El sabía que no; le faltaba algo adentro.
El alma, pensó rápidamente. Pero igual de rápido la descartó,
Porque "no creo en el alma", se dijo a si mismo.


Confesión (2)

A las dos semanas de tomar café e inundar sus pulmones con finísimos cigarrillos negros
Supuso que el hueco seguía abierto, ¡Humo salía de este!
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Sus pulmones estaban intactos, ¿era él el que fumaba?

Hurgando dentro de su pecho encontró un hombrecito más pequeño que él
Esto era decir diminuto... imagínenlo al hombrecito dentro del hombrecito
Sería del tamaño de una uña mal arrancada por los nervios
Sobre un dedo meñique maltratado por los trabajos manuales.


Confesión (3)

Números era lo que escribía, de lo que trabajaba,
Igual... no los sentía, sólo los escribía.
Tendría el pecho pesado, ya que el hombrecito dentro suyo empezó a agrandarse.
Demandaba cosas, como con gritos ahogados.

Estos gritos eran completamente inentendibles y como en un idioma extraño
Debería pensar el hombre que era su imaginación, ¡estábase volviendo loco!
Pero no importa, el pecho suyo tenía un agujero,
y al fin, por una vez en la vida... tenía vida dentro de el.


Confesión (4)

Era de día. No conocía la noche.
Salió a pasear a su perro y se quedó dormido en la calle,
En un banquito de plaza. Despertó.
Era de día, conocía ahora la mañana.

Empezó a sentir los números con los que trabajaba.
No sintió cosas buenas, o agradables... ni siquiera amenas.
Todo era odio, irritación y pesadumbre
Revoleó la calculadora por la ventana y compró otra a las dos horas.

No podía revelarse, tendría vida su pecho!
Qué temor, que angustia, que dolor.
Nada tendría sentido ya, todo es difuso
Creo que se va a desmayar, creo que quiere morir.


Confesión (5)

Estaba en la oficina, de traje y zapatos
Cuando de pronto empezó a producirse dentro de el algo nuevo
Una revolución, su pequeño engendro de pecho se revelaría contra el
Tenía que estar preparado.

Compró ristras de ajo, libros de brujerías y cintitas rojas.
Consultó a brujas, umbandas y demás creencias religiosas.
Hasta compró un arma, como para matar al engendro.
Filmaría todo con una cámara y lo grabaría


Confesión (6)

Era el momento. Estaba en su casa, antes de ir a dormir
Whisky en una mano, y en la otra, un control remoto.
Un pie, otro pie, los brazos, las manos, la cabeza, el pelo... ¡zas!
El hombrecito habría salido. El hombrecito (grande) amagó para el arma

Agarró ésta de su mango. Nervioso esbozó un:
"Échate para atrás, te mataré sin pensarlo"
El hombrecito salido del pecho, tranquilo. Contestó con:
"No hay necesidad de matarme. Primero, escucha lo que tengo que decirte"

El hombrecillo comenzó a hablar de cosas sin sentido
Mejor dicho, para el hombrecito grande no tenían sentido
Le habló de cuán hermoso es ver las hojas caer en otoño,
la belleza del atardecer... y demás.

"¿quién eres y de dónde vienes?" Dijo el hombrecito grande
"Soy quién no pudiste ser nunca y siempre guardaste en tu pecho,
producto de tu angustia, tu autoengaño y tu rabia, soy quien te cuida,
quien te odia, y a quien odias. ¿Me entendiste? Me voy"

El hombrecito (grande) no supo que hacer.
Había una sola cosa que sentía que era su deber:
Agarró su calculadora, unos cuadernos y se dirigió (enojado) hacia la mesa del living.
Comenzó a hacer su balance del mes.


http://www.fotolog.com/unhippiedelos60

2 comentarios:

Lena dijo...

Sos bueno pibe, sos muy bueno.

freddie dijo...

Señor, usted es un capo. En la proxima fiesta de Evohe le haremos una propuesta ultra secreta. Me encanta los que escribe y disfruté de verlo en el escenario.