05 julio 2009

Cómo se hace para ver todas aquellas señales que sabemos por perdidas ahora que no hay viento que nos diga donde estamos. Y si no encontramos en hoja alguna ni el más mínimo recuerdo de todo lo que fuimos… ¿De qué sirve todo aquello que aprendimos? Hoy que hay muestras de un “hay tiempo” y la certeza de un “demasiado tarde” ¿A quién le importaría conocer todas las respuestas? Pero se sabe que algún día, de algún modo, haré las cosas correctamente, pero no será hoy, eso si que no, no será hoy. Y si te preguntas por qué habría de esperar, por qué no hacerlo bien de una vez por todas para ser al fin lo que vine a ser, mira… estás preguntando la única cosa a la que no puedo responder, no tiene caso, ya sabes la respuesta. Algún día se dará la ocasión de gritarnos los motivos que nos llevan a ser diferentes, a silenciar todas esas cosas que ya tenemos por entendidas, así como siempre habrá algo que decir dulcemente, algo por que convertir nuestras miradas en una sola, siempre existirá eso por lo que seguimos de pie día tras día. Y no importa lo que ocurra, no importan los juicios ni la sangre que derramemos, seguiremos peleando como siempre por ese único motivo, por esa causa a la que algún día juramos fidelidad por creerla perdida. Sea como sea, aun tenemos demasiados adioses que pronunciar, muchas despedidas que consolar y, por sobre todas las cosas, una eternidad de miradas por descubrir. Es así como se que de alguna forma me cuidas… porque algún día, de algún modo, vos también vas a hacer las cosas correctamente, pero no será hoy, eso si que no, no será hoy…

03 julio 2009

Orange county suite




Well I used to know someone fair.
She had orange ribbons in her hair.
She was such a trip,
She was hardly there.
But I loved her,

just the same.

02 julio 2009

Ce n'est jamais le jour


Subiendo van los humos

Usted podrá saber mucho de papeles pero de su caridad con el artista no entiende nada.
Tal vez como una hiedra crezcan las tristezas de los hombres. Pero, un simple cambio de compás podría ser la solución. Claro, complicaciones. ¿Quién comprará todos esos amores gastados, podridos, esas casas preciosas, ese peinado perfecto? Usted debería pensar en otras cosas, señor. Imagine que… ¡tan sólo imagine! Le parecerá extraño mi pedido, pero ya verá como su mente se vuelve gelatina al imaginar.
Y estos edificios espejados, estos estanques artificiales, esta vida posmoderna. Todo hecho con una finalidad práctica, alguien pragmático como usted, señor, no va a andar con tonterías como la construcción o el disfrute por el hecho mismo, inigualable de la belleza… No me venga con desfiles de moda, yo no quiero plástico, quiero la inmensidad del vacío, el infinito creativo de la nada. No me entenderá.
No voy a dar más vueltas, pues ya me he mareado con las que me ha hecho dar su amiga Burocracia, ¡si será una vieja arpía! Represento a un grupo Incierto. ¿Quiénes somos? Un grupo de amantes de la caridad del papel. ¿Qué hacemos? Buscamos la belleza. No, no la perfección, sino la plena capacidad de crear o suscitar sentimientos y revoluciones en el espíritu. ¡No señor, no queremos dinero! Queremos pedirle algo simple: abra su mente, cierre los ojos, sienta en sus manos la energía cósmica, ¿no siente ya en la yema de sus dedos el destello de aquella explosión en la misma nada, cuando mágicamente los segundos no corrían, cuando el tiempo no existía y nadie debía correr escapando a la muerte? ¿No? ¿Nada? Pues… entonces, será más difícil. Para usted y para nosotros.
En este momento me doy cuenta de algo que se nos escapó, algo que no tuvimos en cuenta, señor. Nosotros queremos elevar mente y espíritu, queremos que todas las almas tengan plenitud, ¿pero cómo lograrlo, si están presas? La belleza no es lo que las eleva. La belleza primero debería desencadenar las almas, para que cada una flote a su antojo, revolucione su mente de un color cualquiera, no el de la obra, pues la obra sólo tendrá el poder de otorgar albedrío interminable. Una vez emancipados los hombres, podrán elegir qué es belleza para ellos. Hay primero que liberar el alma para revolucionar la mente.

Patos

Preámbulo:

Esas manos diminutas que tejen pulpos al crochet, pulpos que sonríen y se entregan sin reparos a una prisión de madera. Son pulpos y caminan con ese paso rítmico, tan difícil de concretar en una escalera.

De las objeciones de los patos

Los patos no tienen cola ni pueden ser abogados. Si no fuera por esa simpatía amarilla que los hace parecer felices con todo a su alrededor, contando además lo improfesionales que parecen cuando sumergen si cabeza en el agua, y usted ve solo un par de patas moviéndose en la superficie.
Cuando los patos caminan, caminan como patos. Como todos sabemos que caminan. Con ese pasito corto y torpe que nos indica inmediatamente que un pato no puede ejercer tan seria labor. Lejos de hacernos recordar la graciosa elegancia de una evidente bailarina profesional que no puede lograr que los dedos de sus pies miren hacia el frente, los patos parecen hacer siempre el mismo recorrido. Un camino inútilmente circular acompañado por ese graznido medio ahogado que los hace tan inofensivos.
Pero, principalmente, un pato no puede ser abogado por esa razón tan aceptada y compartida que nos marca, simplemente, la inocencia del mismo. Dígame, ahora, si alguien puede imaginar el mínimo daño producido por un pato. El pato no muerde, ni salta, ni patea. Y justamente aquí radica lo esencial del punto, y es caer en cuenta del lado oscuro del animal, ese lado oculto. Porque nadie, nunca, podría confiar plenamente en alguien que parece no tener ningún defecto.
Entonces ahora, ya entrados en tema, se pueden sacar conclusiones. No sé usted, pero yo nunca, jamás, contrataría a un pato como abogado.

De papier marche


Acá hay más

(sinfin)

Lograría desplazar el sinfín de aguas silenciosas entre gotas que se bifurcan comprendiendo así la realidad. Entre un verbo que no cesa y la verdad que no llega tendría que desafiar al silencio para descifrar lo inalcanzable. ¿Y ahora qué? Hipnotismo de escenas tenues, sutiles bifurcándose entre gotas de agua que derraman lluvia para no ver realidad. Se desvía, esquiva y da la bienvenida al relieve más alto. ¿Llegaría a estar en lo más alto? Arrastra credulidad y desafía al tiempo, ya sabes, es tu misteriosa forma que atrae, emergiendo raíces y cautivando a las palabras. Confunde aquella curiosidad y se estremece en la bocanada más perfecta desplazándose hacia lo real. Imaginan que existe el límite de la visión, imaginan temor y la incapacidad de observar que no hay nada más eterno que lo real ¿Alguna vez lo querrás saber?

01 julio 2009

Fast - Food





Otras cosas

Reflejos

No hay imágenes del otro lado
Sólo diversas expresiones pidiéndote
A gritos muy agudos
Que te acuerdes de ellas,
Que les des una sonrisa
Un gesto triste al menos
Es tan difícil despedirse del gris
La noche se desvela
Y hay un espejo que me busca,
A gritos
A su manera.
Hundo mi pecho en la ansiosa tentación
arañando
jugando con las posibilidades
sonriéndole a la emancipada costumbre febril
de saber no demasiadas cosas
pero sí las suficientes

de saber leer las palmas de tus manos
las manos de tus palmas
de saber apagar un fuego orinándolo
y de no saber prenderlo
(tan distinto a esos gauchos pirómanos)
de saber escribir algunas palabras
y jugar a ordenarlas adecuadamente
evitando el sin-sentido difuso o involuntario
el surrealismo barato
el onírico canto pluma papel incienso
el yo-que-sé-cuántas-cosas-más

y de saber sentir,
porque eso es lo que soy

lo que soy yo
puro sentimiento
mal que te pese,
soy esto,
una cosa soy

una cosa que siente




Más cosas


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