08 junio 2009

Serpentario

Veo el final. Bebo en un vaso, nunca de cristal. Siento tus piernas como dos serpientes enroscándose en mi torso, amenazantes. Te digo que puedes quedarte, pero callas para no herirme. Simple y tal vez sutil, la vida llega al puente que ha de cruzar el río por última vez. Lo he decidido ayer, cuando regabas esos techos tan azules que casi estaban por llorar.
¿Y cabe ahora alguna pregunta más? ¿Y cabe ahora intentar retenerte? Para ello habría que volver a nacer. Y que los fuegos bajen recios de su cúspide, para que puedan, de una vez por todas, reírse de las aves.
¿Y cómo sé si hemos hecho las cosas adecuadamente?
¿Y cómo saberlo si ni siquiera sé si existes en realidad?
Fuiste un suspiro alguna vez. Todos lo hemos sido.
Fuiste un remolino y una rama caída, fuiste la gloria y el fracaso.
Fuiste una piedra y un beso, fuiste a veces un grito animal, un gemido, una sombra.
Lo sé, porque todos lo hemos sido alguna vez.
¿Y debo renunciar a todo esto? ¿Y debo hacer caso de los órdenes de la desquiciada vida humana?
Veo el final, se acerca. Y tus serpentezcas piernas ya no hacen fuerza, solo se derriten al compás del baile macabro de la inexplicable desazón. Y me invade el miedo: ¿Qué haré si todo se termina? ¿Qué haremos los dos? ¿Por qué no sufres lo que sufro yo? ¿No ves acaso que el final esta golpeando el portón? Y nosotros aquí, jugando a los dragones y las espadas, como si los caminos fueran circulares, confiándonos de esas desacertadas teorías.
La manzana se ha podrido ya, no querré ni un bocado más.


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1 comentario:

Lena dijo...

"Fuiste un suspiro alguna vez. Todos lo hemos sido."

Siempre me encantó esa frase que escribiste.