06 octubre 2009

Carta al antiguo viajero

Querido antiguo viajero:


(...)


Hay artistas que se creen artistas al dibujar como un Dalí,

pero los surrealistas se babean en la calesita

cuando ven a un Modigliani cogiendo a la mujer lamparita,

y cuando un poeta barato escupe su primer verso (típico métrico)

se cree el campestre del vino, mientras yo le grito: ¡pajarraco histérico!


(...)

Porque arte es devorar la realidad y escupir una saliva no vulgar,

porque arte es transformar una materia en ardor y lengua,

en jarrón enajenado, caída, desmayo y cautela,

en metamorfosis hirviente, en irritación, revolución, dilatación,

en sangre de pesadilla donde todo es ondulación

y nace el miedo del ojo frente a un pellizco algo llorón.

El arte es el sensualismo dentro de un hedonismo algo rabioso,

el desenchufe del odio dentro de un grito de amor,

es el descomponer la química universal en metáfora sideral.

El arte está encarcelado entre los labios y la nada,

nos mastica, nos devora, nos envuelve, nos sacude por dentro,

nos moviliza, nos hedoniza, nos agita, nos gotea en suspenso.

Entonces nuestro deber es escupirlo, liberarlo, traducirlo,

sentir esa fuerza como vuelo infinito, como fiebre sin sentido

para leer al fin la voz de una inspiración que gime

en vómito cósmico, papelito de madera o arbolito en primavera,

en sangre sin venas, en dientes sin muelas, en pene y vagina abierta,

en cucharita de remedio para el fantástico sueño de uranio y prisma.



05 octubre 2009

Te Veo Bi Ei. (destrozado tema de Charly)

Tuve tu amor. Tuve tu amor en mí, ¡ya!
Quiero verte. ¡Ya!
Tú ves tu amor. Tú ves tu amor en mí. YA
Te veo bien, te veo muy bien.
Te veo B.A. [Buenos Aires]. Te veo muy bien.
¡Hey, te ves muy bien! Muy bien.
Yo húbeme podido despedir en septiembre. Pero no.
El domingo no termina nunca.
Tú ves tu amor en mí.
Yo veo tu amor en mí.
Vemos el amor en tí y en mí.
Yo veo mi amor en tí.
Te quiero [ver, ya].
Te quiero [ya]


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04 octubre 2009

Relato de uno que fué dos

La habitación no era muy grande. En realidad, el departamento tampoco.
El frío exhalaba en nuestras bocas, ora distantes por un instante,
Mientras la veía, ella esquivaba la cama y encendía la luz de noche de la mesita.
Luego, entró en la habitación tras de mí, como una mascota que sigue a su amo.
Me la imaginé, durmiendo sola en esa cama tan grande para ella sola, del lado
Recuerdo que las persianas estaban altas aún, pese a que era ya muy de noche, y
izquierdo, su cabeza hacia la lámpara, acurrucada, casi en fetal posición, con frío,
que las cortinas violáceas reaccionaban suavemente a mis movimientos, tan
tapada pero con mucho frío. La vi sacarse el abrigo, mientras me daba tiempo de
cercanos a ellas. Que los vidrios estaban empañados y las luces de la ciudad
volver a mí. mientras que con la mirada me pedía –me ordenaba- que cierre la
eran borrosos copos de nieve luminosa, que se entreveían en la condensación del
puerta, que apague esa luz. Cerré la puerta, aunque estabamos solos. Apague la
vidrio.
luz, aunque nadie podía vernos.
Dejé mi abrigo en el piso, y me recliné sobre la cama, con gesto de sutil invitación.
La habitación parecía más pequeña ahora, más íntima, con ella recostada sobre la
sentía su corazón latiendo como un tambor de guerra en su interior. Cerró la
cama, con la débil iluminación de la lámpara de noche, con la puerta tras de mí
puerta y apagó la luz, nuestras miradas fijas, devorando las distancias entre
cerrándome la posibilidad a cualquier intento de fuga, que no iría a intentar.
nosotros en pasos casi imperceptibles, sólo sus ojos, que me miraban y acudían a
Mi corazón latía aprisa, mi cabeza estaba turbadamente despejada. El saco
los míos, sólo los dos pares de ojos que se agigantaban a cada paso y no tenían
resbalaba de mis brazos y yo no lo impedía, y ella me llamaba, silenciosa.
más nada alrededor que si mismos.
Mientras, la nada, el silencio, invadía mis oídos, mis sentidos.
Yo me estremecía al acercarme sin saber porqué.
momento eterno e instantáneo, caminé desde la puerta a la cama, acercándome.
Lo vi arrodillarse mientras mi cuello estiraba mi cara a la suya, mi boca a la suya.
No recuerdo como fue que nuestra ropa terminó en el piso.
El aire se había espesado tan imperceptiblemente que terminó por encerrarnos en
Tal vez no lo recuerde porque no me importó en absoluto.
una atmósfera tibia, densa, rosadamente densa y embriagante nos acercaba más
Mientras, la habitación se encogía a nuestro alrededor, temerosa –y
y más; nos daba de beber su vino, de respirar sus pétalos narcotizados de bruma.
equívocamente- de que nosotros no queramos estar más cerca.
Y de rosado, y de rojo, y de anaranjado y de magenta, de invisible, de oscuro.
El calor emanaba de nuestro interior como lava de un volcán, como si fuéramos
Nuestros lenguas chocaban estrepitosamente calladas, agitadas, danzando en un
las mismísimas entrañas del fuego.
ritmo enloquecidamente lento. Nuestras pieles eran sudorosas misceláneas,
mientras nuestras manos se entrelazaban y se soltaban, reconocían nuestros
fluidos metales, que, jugando, amenazaban con soldarse de una vez.
cuerpos, desesperadas, por no poder reconocerlos.
Yo respiraba su aliento, yo exhalaba su aire. Los vidrios se empañaban más, las
Ella estaba sobre mí, sentada sobre mí, sin despegarnos jamás, ni por un minuto,
paredes se acercaban más, la luz se volvía más débil; o tal vez no, tal vez era la
cuidadosos de no romper esa bella tela que nos aferraba uno a otro. Nos
seda densa que nos cubría cada vez más envolvente, como una araña invisible
mecíamos suavemente, eternizando cada segundo, fuera del tiempo y del espacio,
tejiendo una trampa sofocantemente asfixiante de la cual nada sabíamos, pero no
en un aire envolvente que se perturbaba levemente con nuestro calor intenso.
deseábamos salir.
No sé en que momento, si es que hubo un momento, mis labios besaron
Mí mano recorrió su espalda, sus dientes se posaron en mi brazo, mis dedos
lentamente su hombro, sus manos acariciaron fugazmente mi espalda.
acabaron en su rostro, sus dientes se hundían en mí, mis uñas en él.
Con tiernos besos acompañaba cada vez que mis dientes presionaban en un
La sangre manaba hasta mis labios, agrupándose tibiamente fluida en mis
nuevo sitio, en su cuello, en su pecho, que cada vez subía y bajaba más
hoyuelos, deslizándose decidida por mi garganta, mientras mis dedos abrían a su
lentamente.
paso una nueva, y otra, y otra más fuente de elíxir.
El calor era intenso. La pasión era intensa. El deseo, el hambre, el amor, la unión
Me mareaba cada movimiento, embriagada de aromas tibios y ardiente sangre. Él
el exceso, todo era un círculo ineludible e inalterable repetía nuestros movimientos
me aferraba cada vez más firme. Me recostó y mordía mis pechos, mi vientre,
los dirigía cada vez más fuertes, cada vez más rápidos, cada vez más dulcemente
todo era fuente de nutriente y pasión, de desgarro y amor. Yo lo miraba, acariciaba
dolorosos, con sus caricias filosas compensadas en besos.
su torso, sus piernas, liberando torrentes tibios que me bañaban e inundaban.
El frenesí era máximo, me atenazaba con sus piernas, me mordía, me rasguñaba,
Nuestro amor era demasiado para nuestros cuerpos. Me aferraba con tal fuerza
Traspasaba mi carne, revelaba mis huesos, sellaba mis heridas con ígneas
que deshacía mi carne, dislocaba mis articulaciones, arrancaba mis miembros,
mordeduras de amorosa cura, logrando borbotones cada vez más y más grandes.
y los ingería veloz pero suavemente, agradecido cada trozo de vida que engullía.

Culminamos calurosos, sudando entre sangre y carne, agitados y desnudos, nuestros pechos desnudos, nuestros corazones desnudos. Desnudos de carnes, de huesos y nervios, de tendones y cartílagos. Cuando nos dimos cuenta, sin común acuerdo quisimos romper tal comunión, mas nos era imposible sin piernas ni brazos. Observamos nuestro alrededor, nuestro calor había incendiado todo. La seda narcótica que nos cubría ardía más brillante que nosotros mismos, y decidimos hacer lo único que podíamos, consumirnos en nuestras llamas de igual modo que las encendimos.
No sé si soy yo quien piensa esto, o si es ella, o si es él, sólo veo una nada, como cuando cierro los ojos, sin negro, sin blanco ni colores, ni matices. Al menos, sé que en el vacío, no estoy solo.

03 octubre 2009

Oración

Arte
músculo intercostal del mundo
nívea correspondencia de las almas, las nobles,
refracción de la luz a través de los cuerpos,
parnaso universal combatiente de toda segmentación humana
eso eres
y en vos confío

siempre habrá un esqueje,
un intento fructífero de cazar gamusinos,
y un esqueleto de aromas, colores,
retazos de esplendor
y pureza,

serás siempre para mí



y untaré con tus lágrimas la fiereza de los menos
heredando la dulce providencia que a los sensibles
has otorgado.

Arte,
músculo intercostal del mundo,
eso eres
y en vos confío.




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02 octubre 2009

silencio frío sueño

la perversión sublime y el placer más agudo,
el que estira mis labios y los retuerce,
está en la brusca anulación del deseo,
la detención inesperada, el fracaso.
S. D.
.
.
.
.
no hay nada
hay silencio frío y sueño
cangrejos pisándonos los pies
hay mar y perfumes
hay noche y sirenas

dos hilos de humo acariciando el aire
alcanzándose a la altura de la luna
hay cruces curvas que desaparecen
hay nubes magenta y luz
hay un dios

hay destellos
hay caídos que gritan a lo lejos
gaviotas que los miran desde el cielo
hay cruces en el cielo
son cruces en el cielo

hay espuma y se huele
hay huellas y se sienten
hay caricias invisibles
hay niños inocentes y gritos
oscuridad
pero todo se puede ver

perros que caminan a nuestro alrededor
nos rozan con su pelo sucio
nos empapan de saliva
y se van
a proteger a los caídos
a vernos desde lejos

hay bicicletas que andan solas por la orilla
con barriletes atados a los asientos
un viejo corre detrás
hay un viejo que grita
pero nadie puede escucharlo
hay silencio

hay una cortina
hay un sol que no se asoma
hay frío y estamos nosotros
viendo que el humo sigue corriendo
viendo que el viejo ya no se ve
y que las cruces no desaparecen

hay un viento que se lleva todo
hay un mar que lo absorve
hay nosotros y hay luz
hay silencio:
es el grito que está siempre a punto de ser
pero no hay nada

01 octubre 2009

BORROSO

Está desvirtuado y es horrible.
Todo él son rayas,
Como disparos de fugacidad.
No puedo percibirlo
Con nitidez.
Pero sé, siento,
Huelo, creo…
Que su expresión
Es espantosa.
Me da miedo.
Todo me asusta,
En este minuto antes de refugiarme
En mi cama.

Dbujo I - 1956




Tinta china y lapices de colores


http://www.flickr.com/photos/fedenistico

30 septiembre 2009

Gloria

“Gloria a Dios en las alturas
Y en la tierra, paz a los hombres...”
"Misa Criolla" - Ariel Ramírez




¡Gloria a la juventud! ¡Gloria a la juventud por llevarme hacia allí!

La JunxPile tomo el barrio, se nota en cada cuadra.

La vida aquí, ahora es eléctrica, energizante. Ni siquiera podemos detenernos a pensar que es lo que verdaderamente está pasando.
Se nos escapa esta vida de las manos, como arena, como agua. Pasa frente a nosotros corriendo y se nos ríe en la cara.

Los viejos sacan sus sillas a la puerta y se sientan a esperar a la muerte.
Los jóvenes, descarados, los asustan, los matan, los meten para adentro y les gritan: "¡Allí se quedan!"

Que cruel invento el tiempo, un día arriba y al otro abajo. Ya nadie escucha tu opinión, a nadie le importa lo que tengas para dar.
Cruel invento, y aun así, lo más justo que he conocido…
Hordas de jóvenes esperando que envejezcas para sacarte de tu lugar, debemos estar atentos, todos.

Nunca vi un sol tan fuerte como el de aquella primera vez, era claro, era divino. Estoy seguro que Dios nos hablaba a través de él, algo quería decirnos. Parecía darnos su aceptación...una señal... Siempre supe que él estaba de nuestro lado...
Nunca volví a ver una tarde de sábado como aquella, jamás.

Una brisa de verano en pleno invierno, acariciaba nuestra cara.
Caminar era bendito, me sentía un privilegiado, la historia demandaba estar allí. Era urgente, necesario. Ese era el mundo y no existía nada mas...
Aquí y ahora.
Nuestro desastroso Big Bang. Hermoso y desastroso Big Bang.

Revueltas donde quiera que mirara, viejos llevados en anda hacia el mar, los jóvenes reían, reían frenéticamente…
Sonrisa diabólica y mirada vacía…
¡Alegría!

Los niños, por su parte, habían escapado. Libres al fin, se abrían paso entre la gente, entre los jóvenes armados hasta los dientes.

¡Gloria a la juventud! ¡Gloria a la juventud por llevarme hacia ese lugar!





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29 septiembre 2009

Era un martes, el martes que bien podría, hasta ese momento, haber resumido todos los anteriores días martes que respiré desde que soy un individuo economicamente activo con las ambiciones sanas y cotidianas de cualquier sujeto, comportándome como un autómata de lunes a sábados, sin cuestionar mi rutina que tantos años de carrera me costo conformar.
Salí del estudio unas horas antes porque iban a fumigar pero estaba igual de cansado y resignado que cualquier otro día de jornada completa. Caminé las dos cuadras hasta la parada del colectivo mirando al piso, como acostumbro, a esa hora es muy probable que en el microcentro cualquier compañero de la facultad te reconozca y te veas sujeto a sus preguntas impregnadas de incomodidad y compromiso por 10 minutos. Como supuse, el colectivo demoraba. Yo aproveché para planear el encuentro del sábado con la chica esta que me presentó Hernán. En un principio no me sentía bien haciéndole esto a Lucía, pero desde que empezó a recriminarme que quería un departamento más grande, cambiar el auto y vacaciones no la reconozco y aprendí a detestarla. En el único momento que puedo recordar como es sentir cariño y afecto hacia alguien es en los sábados, cuando Lucía se va por unas horas al cine con sus amigas y yo tengo tiempo libre para mi sin que nadie me cuestione.
Llego el colectivo interrumpiendo mi abstracción. No está muy lleno,
-Un peso diez por favor-
Debería estar pagando uno cincuenta pero entre mis propósitos y razones para despertarme todos los días está cambiar el celular, hice la cuenta y en 16 meses llego a pagarlo al contado.
No hay nadie de traje, que yo me acuerde siempre algún oficinista apurado viaja a esta hora para Paternal. Por alguna razón termine acomodado en el medio del colectivo con la impresión de que soy el centro de atención, pero nadie se anima a sostenerme la mirada fijamente. Debe ser el calor y el traje que me dio mi papá para que vaya al estudio, no se que es pero siento en el aire una tensión asfixiante, se desocupa un asiento del lado izquierdo.
Para este momento ya se perdía la timidez que alejaba la mirada ajena cuando yo me daba cuenta, tengo el deseo imperioso de salir corriendo, tomar mucho aire y mojarme la cara, ¿qué me mira ese idiota, por qué no frena en las paradas este tipo? debe estar yendo a 110.
-¿La pasaste bien en el laburo, pibe?- me dice un anciano que no se había dado vuelta hasta entonces -A mi me parece que la pasaste bien, es fácil suponer que todo anda bien cuando trabajas sellando documentos ¿no, pibe? -
Todo el colectivo comenzo a emitir un murmullo gutural, parecía uno de esos ritos que los aborígenes realizan para echar a algún espíritu maligno.
Siento que un cinturón se me ajusta al cuello y dos manos me tapan los ojos, de golpe una voz que no había escuchado antes me intimida
- Por tu modo de vida tan cómodo y sin alteraciones hay mucha gente que sufre y es tal su ignorancia que ni siquiera intentan revertir la situación, llevamos 11 años esperando que un día te subas a este colectivo, a esta hora... Tu viaje de un peso diez va a ser mucho mas largo ahora, te queda mucho por confesar, mucho por lo que disculparte, en tu cabeza se abrió el enlace a la sinceridad y al arrepentimiento. -
En ese mismo momento un señor del barrio intentó parar el colectivo para ir a buscar a su nieta al colegio, hoy es el cumpleaños de la nena y la va a llevar de viaje a Entre Ríos para que conozca el campo. Él la quiere mucho a su nieta como a toda su familia, lástima le da por ese sobrino suyo que se recibió de abogado hace poco, tan mal lo trató la última vez que se vieron, además tenia los ojos perdidos, andaba estresado y ya casi no tenía pelo, ojalá que ande bien, pero algo le tiene que pasar para que cambie y empiece a ver las cosas un poco más ampliamente...

MORALEJA: No sean oficinistas, y si necesitan la plata porque tienen mucho hambre busquen alternativas en el rubro de la enseñanza o paseando perros. También hay que ir a Entre Ríos.

28 septiembre 2009

T e r r a z a - G u i s e

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La brújula del neceser

Se parte la tarde, las ventanas cansadas del mundo

calla el sol en la puerta que se abrió de par en par

de tanto cerrar y yo tan frágil como siempre, tan desnudo

que el verano me da frío igual que a vos, ¿y a quién llorar?


Nunca entendí los sortilegios, ni el laberinto, ni el espejo

que hoy pregunta y yo no sé qué responder, tal vez

el privilegio de saber querer no llegó, se cayó al suelo

quedó enterrado no me preguntes dónde, ¿a qué después?


Si callo el filo del silencio corta y ya no quedan más notas

no sé bailar, no sé cantar afinado tu vals, maldito paladar

que no sabe distinguir cuando el manantial se colma

ni la paradoja de alejarse para que vuelva a llamar ¿a qué esperar?


No sé si dije ya: no me gusta hipotecar quimeras vanas

ni cruzar fronteras, ni forzar la cerradura de la puerta

para quedar tiritando en la vereda, ni tocar madera

ya hay cristal roto en la mañana, qué pecado, faltan ganas


O quizás sobran pero no sé llevarlas como corresponde

¿por qué todos se agitan si se rompe el molde?

más vale una risa bien robada, un beso del revés

una mano en la espalda sin preguntas ni tal vez


Pregunto si es mejor apurar mi redada, no tengo coartada

me falta una verdad, varias certezas, balas y refuerzos

si quedo al descubierto nadie va a venir a curar y nada

hace que venga a buscar, ¿hasta cuándo estaré cuerdo?


Se me hizo tarde, cayó la lluvia, no hay paraguas ni señal

pensaba que era más temprano, será que no atrasé el reloj

o simplemente me perdi y nadie sabe qué decir ni qué amar

si la corriente no ayuda me ahogaré, ¿cuándo contaré hasta dos?


Olvidé el calendario, el abecedario, los números, las cartas

y no sabes contar cuánto vale el aire en las heridas de la carne

quizás sea tarde o demasiado temprano para calibrarme

otra vez perdí la brújula del neceser, pido apelación, ¿alcanza?





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