10 octubre 2009

Musicalización de la vida del Neo-Hombre

"-¿te alcanza la renta...?
-(jajaja) No... ¿a quién?"
(Peluca Telefónica - Charly García)

Estoy riendo, lamentablemente.
Este poeta no podría ser más serio.
Por ahí es que experimento con el tiempo,
o quizás es todo tan eterno... (sufrir)

No quiero empezar con fatalidades,
frases trilladas, estupideces... cualidades perdidas por un hombre demente.
Sólo voy a decir que no quiero perderte,
qué amarte siempre fue mi fuerte.

"Después...¿Qué importa el después?
Mi vida siempre fue el ayer que me retiene en el pasado" (Naranjo en flor - Homero Expósito)

Estará todo el tiempo del mundo antes de encontrarnos.
No sé si nos separan días, meses, o años....
Quiero empezar a creer en los mares, ríos, y lagos
Todo esto es borroso si aquí siempre reinó el caos.

"El que no llora, no mama. Y el que no afana es un gil." (Cambalache - Enrique Santos Discépolo)

Esperé una eternidad para llorar acá.
Estoy aterrado: Esta vida, este mundo... estar allá
Se me secó el cerebro, la carta termina ya.
¿estaré destinado a un mundo sin paz?




http://www.fotolog.com/unhippiedelos60

08 octubre 2009


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Las Mantas

La celda era tan fría como aquel jodido febrero. Recordaba la vieja historia que había oido de niño. Hablaba de un hombre que esperaba preso ser ejecutado en unas horas. Su última voluntad fue que le dieran pinturas y una tela sobre la que poder dibujar aquellos campos en los que jugó de chaval. Así fue que pintó el camino de su infancia y por el se escapó. Amaneció el día y los hombres que debían fusilarle encontraron el calabozo vacío.
Tener dos mantas era bueno, pero no podía dibujar como su compañero que aunque pasaba frío por no tener ninguna bosquejaba retratos de Jesús y todos los santos que eran cientos con aquellos lápices tan brillantes. Le pidió al hombre que le dejara sus preciadas herramientas pues necesitaba ver las caras de su mujer y su hijo aunque sólo fueran recuerdos en papel. No le visitaban nunca y estaba comenzando a olvidar sus semblantes.
Se negó a prestárselas, pero le ofreció cambiarlas por las raídas mantas que le resguardaban del relente de la noche. Le pareció un buen trato y apenas las tuvo en su poder empezó a dibujar compulsivamente. De su mente brotaron horrendas imágenes en las que podía ver los cuerpos mutilados de una mujer y de un niño de corta edad, y lentamente fue recordando como mató a su pareja loco de celos una tarde de domingo y fútbol, y más tarde al bebe en la cuna asfixiándolo con su pequeña almohada. Aquella noche sintió el frío más duro y más adentro. Las mantas cubrían a un hombre extraño que dormía tranquilo.




Que gente

Esa familia
unos caníbales
se arrojan colmillos
se devoran
entre ellos
mientras duermen
o andan distraídos

Escriben en su piel un lenguaje infame
un festín de nervios estalla
en
los
ojos
rígidos de esos engendros
tan particulares

Los vecinos
no sospechan
de esta antrofagia familiera
“gente tranquila, nunca se los ve por la calle”
“son raros, pero hace tanto que viven en el barrio”

En el fondo de la casa
esconden
un monstruo
lo alimentan
con moscas y ortigas

El mar lo tuvieron tan lejos
nunca pudieron acercar poemas al sol,
sin embargo
no podrán seguir
en esa tesitura
serán invadidos por conejos
y mariposas
verán remolinos y no podrán escapar.


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06 octubre 2009

Carta al antiguo viajero

Querido antiguo viajero:


(...)


Hay artistas que se creen artistas al dibujar como un Dalí,

pero los surrealistas se babean en la calesita

cuando ven a un Modigliani cogiendo a la mujer lamparita,

y cuando un poeta barato escupe su primer verso (típico métrico)

se cree el campestre del vino, mientras yo le grito: ¡pajarraco histérico!


(...)

Porque arte es devorar la realidad y escupir una saliva no vulgar,

porque arte es transformar una materia en ardor y lengua,

en jarrón enajenado, caída, desmayo y cautela,

en metamorfosis hirviente, en irritación, revolución, dilatación,

en sangre de pesadilla donde todo es ondulación

y nace el miedo del ojo frente a un pellizco algo llorón.

El arte es el sensualismo dentro de un hedonismo algo rabioso,

el desenchufe del odio dentro de un grito de amor,

es el descomponer la química universal en metáfora sideral.

El arte está encarcelado entre los labios y la nada,

nos mastica, nos devora, nos envuelve, nos sacude por dentro,

nos moviliza, nos hedoniza, nos agita, nos gotea en suspenso.

Entonces nuestro deber es escupirlo, liberarlo, traducirlo,

sentir esa fuerza como vuelo infinito, como fiebre sin sentido

para leer al fin la voz de una inspiración que gime

en vómito cósmico, papelito de madera o arbolito en primavera,

en sangre sin venas, en dientes sin muelas, en pene y vagina abierta,

en cucharita de remedio para el fantástico sueño de uranio y prisma.



05 octubre 2009

Te Veo Bi Ei. (destrozado tema de Charly)

Tuve tu amor. Tuve tu amor en mí, ¡ya!
Quiero verte. ¡Ya!
Tú ves tu amor. Tú ves tu amor en mí. YA
Te veo bien, te veo muy bien.
Te veo B.A. [Buenos Aires]. Te veo muy bien.
¡Hey, te ves muy bien! Muy bien.
Yo húbeme podido despedir en septiembre. Pero no.
El domingo no termina nunca.
Tú ves tu amor en mí.
Yo veo tu amor en mí.
Vemos el amor en tí y en mí.
Yo veo mi amor en tí.
Te quiero [ver, ya].
Te quiero [ya]


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04 octubre 2009

Relato de uno que fué dos

La habitación no era muy grande. En realidad, el departamento tampoco.
El frío exhalaba en nuestras bocas, ora distantes por un instante,
Mientras la veía, ella esquivaba la cama y encendía la luz de noche de la mesita.
Luego, entró en la habitación tras de mí, como una mascota que sigue a su amo.
Me la imaginé, durmiendo sola en esa cama tan grande para ella sola, del lado
Recuerdo que las persianas estaban altas aún, pese a que era ya muy de noche, y
izquierdo, su cabeza hacia la lámpara, acurrucada, casi en fetal posición, con frío,
que las cortinas violáceas reaccionaban suavemente a mis movimientos, tan
tapada pero con mucho frío. La vi sacarse el abrigo, mientras me daba tiempo de
cercanos a ellas. Que los vidrios estaban empañados y las luces de la ciudad
volver a mí. mientras que con la mirada me pedía –me ordenaba- que cierre la
eran borrosos copos de nieve luminosa, que se entreveían en la condensación del
puerta, que apague esa luz. Cerré la puerta, aunque estabamos solos. Apague la
vidrio.
luz, aunque nadie podía vernos.
Dejé mi abrigo en el piso, y me recliné sobre la cama, con gesto de sutil invitación.
La habitación parecía más pequeña ahora, más íntima, con ella recostada sobre la
sentía su corazón latiendo como un tambor de guerra en su interior. Cerró la
cama, con la débil iluminación de la lámpara de noche, con la puerta tras de mí
puerta y apagó la luz, nuestras miradas fijas, devorando las distancias entre
cerrándome la posibilidad a cualquier intento de fuga, que no iría a intentar.
nosotros en pasos casi imperceptibles, sólo sus ojos, que me miraban y acudían a
Mi corazón latía aprisa, mi cabeza estaba turbadamente despejada. El saco
los míos, sólo los dos pares de ojos que se agigantaban a cada paso y no tenían
resbalaba de mis brazos y yo no lo impedía, y ella me llamaba, silenciosa.
más nada alrededor que si mismos.
Mientras, la nada, el silencio, invadía mis oídos, mis sentidos.
Yo me estremecía al acercarme sin saber porqué.
momento eterno e instantáneo, caminé desde la puerta a la cama, acercándome.
Lo vi arrodillarse mientras mi cuello estiraba mi cara a la suya, mi boca a la suya.
No recuerdo como fue que nuestra ropa terminó en el piso.
El aire se había espesado tan imperceptiblemente que terminó por encerrarnos en
Tal vez no lo recuerde porque no me importó en absoluto.
una atmósfera tibia, densa, rosadamente densa y embriagante nos acercaba más
Mientras, la habitación se encogía a nuestro alrededor, temerosa –y
y más; nos daba de beber su vino, de respirar sus pétalos narcotizados de bruma.
equívocamente- de que nosotros no queramos estar más cerca.
Y de rosado, y de rojo, y de anaranjado y de magenta, de invisible, de oscuro.
El calor emanaba de nuestro interior como lava de un volcán, como si fuéramos
Nuestros lenguas chocaban estrepitosamente calladas, agitadas, danzando en un
las mismísimas entrañas del fuego.
ritmo enloquecidamente lento. Nuestras pieles eran sudorosas misceláneas,
mientras nuestras manos se entrelazaban y se soltaban, reconocían nuestros
fluidos metales, que, jugando, amenazaban con soldarse de una vez.
cuerpos, desesperadas, por no poder reconocerlos.
Yo respiraba su aliento, yo exhalaba su aire. Los vidrios se empañaban más, las
Ella estaba sobre mí, sentada sobre mí, sin despegarnos jamás, ni por un minuto,
paredes se acercaban más, la luz se volvía más débil; o tal vez no, tal vez era la
cuidadosos de no romper esa bella tela que nos aferraba uno a otro. Nos
seda densa que nos cubría cada vez más envolvente, como una araña invisible
mecíamos suavemente, eternizando cada segundo, fuera del tiempo y del espacio,
tejiendo una trampa sofocantemente asfixiante de la cual nada sabíamos, pero no
en un aire envolvente que se perturbaba levemente con nuestro calor intenso.
deseábamos salir.
No sé en que momento, si es que hubo un momento, mis labios besaron
Mí mano recorrió su espalda, sus dientes se posaron en mi brazo, mis dedos
lentamente su hombro, sus manos acariciaron fugazmente mi espalda.
acabaron en su rostro, sus dientes se hundían en mí, mis uñas en él.
Con tiernos besos acompañaba cada vez que mis dientes presionaban en un
La sangre manaba hasta mis labios, agrupándose tibiamente fluida en mis
nuevo sitio, en su cuello, en su pecho, que cada vez subía y bajaba más
hoyuelos, deslizándose decidida por mi garganta, mientras mis dedos abrían a su
lentamente.
paso una nueva, y otra, y otra más fuente de elíxir.
El calor era intenso. La pasión era intensa. El deseo, el hambre, el amor, la unión
Me mareaba cada movimiento, embriagada de aromas tibios y ardiente sangre. Él
el exceso, todo era un círculo ineludible e inalterable repetía nuestros movimientos
me aferraba cada vez más firme. Me recostó y mordía mis pechos, mi vientre,
los dirigía cada vez más fuertes, cada vez más rápidos, cada vez más dulcemente
todo era fuente de nutriente y pasión, de desgarro y amor. Yo lo miraba, acariciaba
dolorosos, con sus caricias filosas compensadas en besos.
su torso, sus piernas, liberando torrentes tibios que me bañaban e inundaban.
El frenesí era máximo, me atenazaba con sus piernas, me mordía, me rasguñaba,
Nuestro amor era demasiado para nuestros cuerpos. Me aferraba con tal fuerza
Traspasaba mi carne, revelaba mis huesos, sellaba mis heridas con ígneas
que deshacía mi carne, dislocaba mis articulaciones, arrancaba mis miembros,
mordeduras de amorosa cura, logrando borbotones cada vez más y más grandes.
y los ingería veloz pero suavemente, agradecido cada trozo de vida que engullía.

Culminamos calurosos, sudando entre sangre y carne, agitados y desnudos, nuestros pechos desnudos, nuestros corazones desnudos. Desnudos de carnes, de huesos y nervios, de tendones y cartílagos. Cuando nos dimos cuenta, sin común acuerdo quisimos romper tal comunión, mas nos era imposible sin piernas ni brazos. Observamos nuestro alrededor, nuestro calor había incendiado todo. La seda narcótica que nos cubría ardía más brillante que nosotros mismos, y decidimos hacer lo único que podíamos, consumirnos en nuestras llamas de igual modo que las encendimos.
No sé si soy yo quien piensa esto, o si es ella, o si es él, sólo veo una nada, como cuando cierro los ojos, sin negro, sin blanco ni colores, ni matices. Al menos, sé que en el vacío, no estoy solo.

03 octubre 2009

Oración

Arte
músculo intercostal del mundo
nívea correspondencia de las almas, las nobles,
refracción de la luz a través de los cuerpos,
parnaso universal combatiente de toda segmentación humana
eso eres
y en vos confío

siempre habrá un esqueje,
un intento fructífero de cazar gamusinos,
y un esqueleto de aromas, colores,
retazos de esplendor
y pureza,

serás siempre para mí



y untaré con tus lágrimas la fiereza de los menos
heredando la dulce providencia que a los sensibles
has otorgado.

Arte,
músculo intercostal del mundo,
eso eres
y en vos confío.




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02 octubre 2009

silencio frío sueño

la perversión sublime y el placer más agudo,
el que estira mis labios y los retuerce,
está en la brusca anulación del deseo,
la detención inesperada, el fracaso.
S. D.
.
.
.
.
no hay nada
hay silencio frío y sueño
cangrejos pisándonos los pies
hay mar y perfumes
hay noche y sirenas

dos hilos de humo acariciando el aire
alcanzándose a la altura de la luna
hay cruces curvas que desaparecen
hay nubes magenta y luz
hay un dios

hay destellos
hay caídos que gritan a lo lejos
gaviotas que los miran desde el cielo
hay cruces en el cielo
son cruces en el cielo

hay espuma y se huele
hay huellas y se sienten
hay caricias invisibles
hay niños inocentes y gritos
oscuridad
pero todo se puede ver

perros que caminan a nuestro alrededor
nos rozan con su pelo sucio
nos empapan de saliva
y se van
a proteger a los caídos
a vernos desde lejos

hay bicicletas que andan solas por la orilla
con barriletes atados a los asientos
un viejo corre detrás
hay un viejo que grita
pero nadie puede escucharlo
hay silencio

hay una cortina
hay un sol que no se asoma
hay frío y estamos nosotros
viendo que el humo sigue corriendo
viendo que el viejo ya no se ve
y que las cruces no desaparecen

hay un viento que se lleva todo
hay un mar que lo absorve
hay nosotros y hay luz
hay silencio:
es el grito que está siempre a punto de ser
pero no hay nada

01 octubre 2009

BORROSO

Está desvirtuado y es horrible.
Todo él son rayas,
Como disparos de fugacidad.
No puedo percibirlo
Con nitidez.
Pero sé, siento,
Huelo, creo…
Que su expresión
Es espantosa.
Me da miedo.
Todo me asusta,
En este minuto antes de refugiarme
En mi cama.

Dbujo I - 1956




Tinta china y lapices de colores


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